Víctor Silva Echeto (leer comunicación)
Estudios culturales e indisciplinas: mirada crítica desde la comunicación.
Víctor Silva Echeto
Dr. en Estudios Culturales: Literatura y Comunicación. Universidad de Playa Ancha (Chile). Universidad ARCIS (Chile)
vecheto@gmail.com
Grupo de Trabajo: Estudios Culturales en Comunicación.
IX Congreso IBERCOM
Sevilla-Cádiz, 2006.
Los estudios culturales (y la variante anglosajona de los cultural studies) no se han salvado de las críticas que les han formulado desde diversas disciplinas y áreas de estudios y, hasta algunos teóricos, se han atrevido a decretar su defunción. Así no es satisfactorio siempre volver a comenzar o apelar a la frase “siempre hemos hecho estudios culturales en América Latina” para reforzar su vigencia. Es preciso hacer un balance crítico (como el que realizaremos en la comunicación) y rediseñar el proyecto teórico- político. Así, la vigencia de los estudios culturales se encuentra en pleno debate teórico y esta situación lleva a que se multipliquen las publicaciones en distintas partes del mundo académico (aunque más centradas en América Latina y Estados Unidos) que discuten, entre otros temas, sobre la pertinencia o no de seguir hablando de estudios culturales, de multiculturalismo o de poscolonialismo; del abandono por parte de los primeros de su visión crítica y, por extensión, de la referencia marxista que tuvo en sus inicios en Inglaterra con Raymond Williams y su alianza con sectores conservadores de las universidades de Estados Unidos. Todas las críticas apuntan a como los cultural studies y los estudios culturales, con el tiempo se han ido integrando a un discurso políticamente correcto, que los ha alejado de sus proyecciones inter y hasta antidisciplinarias por las cuales se les reconoció. Así, los planteamientos de partida se han ido reconvirtiendo y pacificando, en un proceso típico de expansión, solidificación y cierta inercia autocomplaciente. Sin olvidar, además, que -a pesar de ser apoyado por intelectuales postcoloniales (hablamos de Edward Said y Homi Bhabha, por ejemplo) - surgieron desde un ámbito académico crítico con las tendencias imperialistas británicas. Así las cosas, aunque postulen que se enfrentan al imperio, éste los deja cobijarse bajo su “nuevo orden” académico, institucional y político. En este ámbito, nos parecen interesantes las preguntas que se hace Carlos Reynoso al introducir su crítica a los estudios culturales: “¿Constituyen los estudios culturales una antidisciplina libre, o reproducen los cánones disciplinares de la ciencia normal?” Y agrega: “¿han cumplido los estudios culturales su promesa de apertura, o buscan instaurar alguna clase de ortodoxia?” (Reynoso, 2000: 13).
En todo caso, desde nuestra percepción y siguiendo los cuestionamientos de Reynoso, encontramos en dicha disciplina canonizada, algunas lecturas conservadoras que la han acercado sobre todo en Estados Unidos a proyectos conservadores que se traducen en un alejamiento de sus posiciones críticas iniciales. No solamente no se ha cruzado ninguna línea hacia el fin de la metafísica, sino que, además, se está pisando la del final de la criticidad.
Algo similar, sucedió cuando el propio Derrida tuvo que desmarcarse de la estrategia deconstructiva-gramatológica ya que su proyecto trasgresor por excelencia, a través de la operación diferencia-différance, se vio envuelto en justificaciones teóricas para modelos políticos conservadores, sesgados y cerrados con elementos que se escapan del planteamiento (e incluso de la revalorización que nosotros aplicamos al proyecto deconstructivo) crítico. En pocas palabras, dichas lecturas construyeron (y no deconstruyeron) un nuevo universal a partir de una de las posturas -como es la deconstrucción- planteada para intervenir los significados transcendentales, es decir, los universales estáticos y sedentarios.
Finalmente, no podemos dejar de mencionar uno de los más manoseados subproductos de los estudios culturales: el multiculturalismo. Las versiones existentes en torno al multiculturalismo han propiciado un enclaustramiento de esta misma noción y su más extrema tendencia a crear ghettos, corriendo el riesgo de volver esencialistas y estáticas a las culturas.
Por lo mismo, es necesario plantear una mirada crítica sobre estos conceptos, criticando a las identidades cerradas y planteando, desde la dinámica de diferencias múltiples, la convergencia de identificaciones rizomáticas y plurales. Subvirtiendo, incluso, los propios proyectos asfixiantes de un sector de la postmodernidad que se entusiasmó con el poder y control de la soberanía imperial, olvidando que -como sugiere Deleuze a partir de Foucault- es necesario buscar una verdad que se desligue del poder canónico y que -consideramos- desterritorialice el poder y proponga un programa de subversión, desde la indisciplina creativa de la comunicación.
Todos estos aspectos serán desarrollados en la comunicación que se presentará en el Congreso de Ibercom, que finalizará con la propuesta de subversión hacia unos estudios críticos de la cultura.